Amsterdam

Mis pasos amarillos
rompen el hielo
amanecido en las calles lejanas
de cualquier puerto
no dejan huella
se evaporan las pisadas
en un crujir fugaz
no es terciopelo blanco la nieve envejecida
es cristal
añicos de la luna
opacidad de siglos caídos, al descuido del tiempo
silenciosa es la nieve
de silencio es el agua sin fondo, ni marea
silencioso el tranvía
sólo rompe el silencio ese crujir ansioso de pisadas que no vuelven
que no saben
aún
a que han venido.