perfil

Diletante, sadomasoquista, agridulce, transparente y rota, fantasiosa, lunática, adictaobsesivacompulsiva de lo que amo y de lo que no es mío, luego amante perniciosa, por herencia cursi contagiosa, artesana ociosa por descubrir, jubilada por accidente y por desgracia, amante de la literatura y el vino tinto de la verdad, de la dulzura de los chistes tontos, del cine que se parece a la literatura, de los buenos guiones, de la belleza, de la ternura, de la pasión desmedida, del amor que puede hacer historia y del que se hace, del amor que se dá, del que es imágen y metáfora, de los placeres de los dioses. Enemiga a muerte de la simulación y el engaño, de las reglas del juego, de la hipocresía y el mal gusto de la traición, de la mediocridad del alma, del status quo, de las mentiras, de las verdades a medias y las crueles verdades, de las medias tintas y las medias rotas. Temerosa y huésped de la muerte y el frío, del dolor del cuerpo y del alma, de la incertidumbre, de la locura, del amor que se niega, de la soledad y el olvido, de la realidad real, de los panteones y la oscuridad, envidiosa de la vida que hierve alrededor, sin mi. Demasiado joven para ser vieja y realmente vieja para no morir en el intento.

Otro perfil

Comparable con lo vulgar, pretenciosa de lo sublime,  amante de la incertidumbre y de la libre caída, suave y fugaz, aferrada a la vida por encargo, pendenciera y dócil, comadrona de la muerte y los malos momentos, aduladora, cómplice, batalladora y sobreviviente, dañada, resquebrajada, reconstruída, en proceso de restauración, damnificada de todos los desastres por venir y dulce, engañadora y gentil, áspera y seca, con sabor alimonado y mil preguntas tatuadas en la piel, prendida con alfileres al insomnio. Sorprendida siempre de la fragilidad del amor,  amante de los baños frescos, perfumados de canela y albahaca, de las noches amantes y las mañanas amada, traicionera ingenua, adicta a la fantasía, al delirio, a la alucinación y a la derrota, desposeída y poseedora de toda la fortuna y el amor verdadero, el que muerde y lastima. Sedienta de anís y de un abrazo mas, esperanzada en el tiempo y en los arrebatos de la pasión. Aventurera venida a menos en la balsa transatlántica de la duda. Charlatana nerviosa, que se muerde las uñas de desamor, y ríe, entre paredes pintadas de azul y desmemoria. Y sin embargo, viva, dispuesta siempre, a ser deslumbrada por la vida y su intenso resplandor.

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