Tareas para un domingo

Despejar los cristales de humo y telarañas

esas cortinas que lo empañan todo

sacudir el polvo de las viejas fotos

deshacerse de ellas

arrancar de las paredes el verde sucio del moho

detener el latido

ahogar el impulso

secar el beso

silenciar la voz

callar las manos de caricias y sueños

sofocar el ruido de la respiración

y en el último trago de aire denso

mirar por la ventana el azul profundo

el océano infinito de la noche

por un instante

ser aire

ser brisa

ser leve.

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