Es un asunto de relatividad

No me cuentes la película, no me hables del teatro del absurdo, no refresques tu memoria de cervezas sin mi, yo moriría por un minuto de tí, por un saludo tuyo, esperaría horas y horas bajo el sol, por ver tu cara, por verte pasar, no por quedarte.  Por eso, no me cuentes tu dinero, cuando sabes que soy pobre,  sé de tu fortuna, porque te tienes y te bastas,  lo sé, eso lo veo, y es como si pusieras el acento en te olvidé, yo sé que lleva acento en la e,  de eternidad sin verte.  Sabes, mi tiempo es otro tiempo, es un asunto de relatividad, en mis horas  cuatro días sin saberte, son miríadas de segundos que se arremolinan en siglos de horas silenciosas y grises, tres días, ignorada de ti, son un charco maloliente de llanto y flores secas.  No me tengas piedad, mejor, quédate contigo, no me des a probar el sabor de tu deseo, soy adicta, lo sabes, no me des más veneno.

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