Aniversarios

Esa forma pueril de fundar la certidumbre en lo pasado, es como vivir la vida hacia atrás, como en un sueño en restrospectiva, como aferrarse a lo hallado,  a lo  tangible, a lo imposible de perder, a un recuerdo postfechado.  Días de flores, que nos inventamos para aligerar el peso del presente, del futuro impreciso, inapresable en la espesura de la niebla.  Fechas, nombres, días de fiesta no siempre  compartidos que, sin embargo nos regalan un sentimiento de pertenencia, la sensación efímera de escapar del vacío, la cándida certeza de haber vivido lo importante.  Salud por esos días, que a través del cristal de una copa de vino, resurgen luminosos y vivos.  Salud por el bendito  recurso de escapar del olvido,  por la puerta trasera del pasado.

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Del pensamiento inútil


Entre uña y carne

guardo

alfileres de acero inoxidable

dolorcitos simplones que no matan y no dejan vivir

el tormento punzante del pensamiento inútil

Llevo en los ojos, en los párpados lentos

arenas movedizas

el ardiente amarillo del desierto

que no alumbra y hiere, como lengua de sol en la memoria

Tengo a la mano siempre

un sinsabor

un latido de miedo

un cajón vacío

una pregunta necia

un espejo roto

el ademán caído del intento

De vez en cuando

tengo en los labios

el estéril sabor del desaliento.


Vacaciones

Al fin, las doradas vacaciones

aterciopeladas

suaves como gusto de champagne

se deslizan

tibia arena bajo mis pies descalzos

acarician mis oídos con rumor de aire fresco

la vehemencia del mar sacude mis sentidos

los despierta igual que la primera copa

luz y vértigo

verde agua en la mirada

sombra y sueño lento

la siesta vegetal

piel desnuda y complacida

paraíso encontrado

el cielo de todos merecido.


Tormenta de arena

No te trae el viento, que promete desgajar al árbol del olivo negro

no te trae la lluvia

no viene sin ti

todo afuera es murmullo de hojas que giran en círculos oscuros

todo es polvo que se levanta furioso del asfalto

dentro

el insomnio se hace piedra bajo la sábana seca

las horas y  su peso mecen siglos

ruedan lentas en sentido contrario

No puede amanecer del todo

y un sol vehemente

fragua ya

las huellas de otro día.