Y ya ves

Y ya ves, como al final del laberinto

te vas dando cuenta  que no eres tan importante

que no eres tan grande, como hubieras creído

que no creciste más que un arbusto polvoriento a la orilla de la orilla

que no das la talla, la estatura  precisa

para elevar tus huesos, tanto

que si alargaras los brazos alcanzarías el racimo de uvas de la vida

y lo asumes mansamente entre lagrimitas cobardes y anónimas

entre lágrimas solas

mides palmo a palmo de la cabeza a los pies

la estrechez, que de ti queda

antes de hundirte dos metros bajo la tierra húmeda y salada

para empezar a crecer hacia abajo

alimentando humus, silencios, cardos

pastos resecos que el viento mueva

para llegar a ser, otra vez

esa nada primigenia y fugaz

que intentó ser vida pero se quedó estancada

a la entrada voraz del laberinto.

Anuncios

2 comentarios on “Y ya ves”

  1. Dolió esto.
    “Un palo para alguien…”

    Me gusta.
    Saludos.
    Vani.

  2. miriadas dice:

    Me alegra que te guste. Y si, es un palo, pero no como tu piensas, es parte del autoflagelo que caracteriza a mis poemas. Un abrazo, gracias por venir por acá.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s