Una paloma sueña

Suave

se desliza el metal

carne adentro

palabra puñal

hondo silencio

dardo envenenado

crece una herida de amapola en seda blanca

rasga el sabor a herrumbre la garganta

en el pecho

dormida

una paloma sueña.

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Atrapados

En esta  red de redes atrapados

laberintos de seda conducen nuestros pasos

nos alejan, nos unen

se rozan nuestras manos

los labios multiplican adioses

reviven en los besos

una pared de cera

exágonos que aíslan los sueños

encierran un instante

el aleteo sutil de nuestro vuelo, laborioso y terrible

un respiro  fugaz y transitorio

el beso que desmiente

que aprisiona y olvida juramentos

ese beso mortal que nos condena

que encadena mi alma a tu costado

que te imprime el estigma de mi aliento

un latido mas

sólo un latido

la vida es un panal

la ruta de la miel que se derrama.


Trae

No hace falta que me cuentes tus sueños de fuga

vivo en ellos

tu sueño de belleza incompartida

no alivia la noche fría

que se alarga en el silencio

no me traigas las rosas secas de tu rebeldía

casi siempre tienen filos que rasguñan, que hieren

Tu calor, si lo quiero

tu silencio, que también es abrigo

la esencia tuya

tu alma transparente 

trae aquí

la flor azul  de tu refugio

tu amor

que cabe en el corazón de una paloma

lo mismo que en un cielo

trae,  si quieres

las flores negras de tu pena 

tu sed

el pan recién horneado de tu ternura

el fuego, el vino y la canción que nos recuerda.


Una pared azul gris

                                                        Publicado en diciembre de 2007.

Una pared azul gris

fría pared, gastada

difuminadas grietas rozan mis manos

y me lanzan al profundo abismo de tu vida sin mi

no quiero mirar

cierro mis ojos en un extraño intento de ocultar el sol

oculto ya por nubes de nevada

no puedo ver lo que mis dedos sienten

tengo frío

duelen los huesos, tanto como si no fueran míos

y fuera el dolor ajeno el que me mira

luz matinal de invierno

luz

fría luz de todos los inviernos

La navidad no existe; es un arte de locos

un puñado de luces sin sentido

ruido, luz, frío, orilla

no estoy allí

no estoy en ningún lado

y quiero tu calor

ese espacio que queda justo en medio de mi frío y tu orilla.


En rojo

Nach vorn gebeugter weiblicher Akt - Poster, Gemälde & Kunstdrucke

                                 Imagen de   Egon Schiele

 

 

Hueles igual que siempre en mi memoria

a ti, a tu sabor y olor  entremezclados

tu sudor y tu escencia dentro mío

sabe el recuerdo de tu boca a dátil del desierto

su humedad es  

agua bendita para aliviar la  sed

es intenso el recuerdo

ardiente y rojo 

lleno

rotundo

devastador

y una vez mas

yo pierdo la batalla

estoy vencida

sin remedio

desnuda y dasahuciada

sola.


Día a día

Lo dicen las horas amarillas de la mañana

en apretados minutos, fugaces, presurosos

lo dice el aire en el remolino de hojas secas del olivo negro

lo dice el café en el ardiente sorbo

es un día mas

uno solo

para armarlo, paso a paso

cómo un sencillo rompecabezas de piezas regulares y planas

un baño tibio, amodorrado

una risa

una espera

un semáforo en rojo

la puerta que se abre lo mismo que se cierra

el rodar de la calle bajo los pies calzados de la prisa

una mañana, un mediodía

las siete letras de la ternura

la ansiedad

la cobardía

esa manera extraña de acomodar las piezas

de amontonar preguntas

de mezclar las ideas con el amor o el hambre

de remover realidades soslayadas

las reales, las ficticias, las que duelen

las benditas realidades que nos construímos día a día

para escapar del tedio, de la inercia

de la trampa mortal de la rutina

del absurdo

de la broma pesada que, a veces, se nos vuelve la vida

Un día mas para gastar y al anochecer colgar en el perchero

igual que ayer, igual que siempre.


Sueño lúcido

Todo emplaza

el silbato del tren

el teléfono

el dolor de la pierna

la puerta que no cesa de recibir llamadas

los golpes en la cara del recuerdo

el sabor rojinegro de la viuda negra

el arañazo violeta que sin querer dejas

los besos que faltaron

el abrazo que urge 

la palabra mal dicha del cinismo

el hambre insatisfecha

la mentira flagrante

el desconsuelo del frío en los costados

el invierno que no llega y sin embargo hiere

todo emplaza y apremia

surge impredecible a las dos menos cinco

quiebra la quietud del sueño y lo hace añicos

es el sueño lúcido que te desnuda

te arranca de la cama y te avienta al vacío de la razón y el miedo

es el plazo vencido que te emplaza.