Una a cien

Las hojas del otoño

una a cien los días del verano

el fin de semana glorioso del estatus

una cien el cielo y el infierno

los conejos que escapan de los perros

una a cien

los sueños bonos desmedidos 

los dedales sin uso de la abuela

los pinchazos de aguja que no duelen

una a cien

el estado de cosas que mejora

las cenas lezamianas y los vinos

el invierno que se anticipa ardiente

una a cien

el oído para escuchar susurros

una a cien

de la lengua  para dejar señales

petroglifos de almíbar y de seda

una a cien

el olfato de atesorar fragancias

sudores, alquimia de los cuerpos

escencias escondidas

una a cien

para  darle un descanso a la razón y al miedo

y arrancar una lágrima al deseo.

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4 comentarios on “Una a cien”

  1. kiram dice:

    Guau.. Me encanta como va aumentando la intensidad del poema verso a verso. 😉
    Felicidades!

  2. Gloria dice:

    Todos los sentidos despiertos de “una a cien”. Y una lágrima al final… Siempre me cautivas. Un abrazo

  3. nene dice:

    “una a cien

    el estado de cosas que mejora

    las cenas lezamianas y los vinos

    el invierno que se anticipa ardiente

    una a cien…”

    esta parte la copio. la copio y la pego en mi memoria, porque es la mejor.
    besos y abrazos mil.

  4. Cómo extraño cuando el vino tinto que me gusta costaba así: una a cien. Barato, sí, pero sabía bien con pulque. Botellas de esas me permitían medir el otoño en hojas de poemas, a falta de hojas de árbol en mi habitación.


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