Dominical

No me dejes caer en la tentación de añorarte

de querer tu calor para salvar mi alma

Y líbrame del mal de buscar tu perfume

y no encontrarlo, si no es en la memoria brutal

o desvaído en la almohada traicionera que te sueña

No me dejes caer

en la trampa maldita de llamar a las doce puertas de tu reino

y no escuchar el chirrido gozoso de aldabas que se abren

y quedar en la calle, en espera de nada

Concédeme la paz

el pan nuestro de cada viernes impregnado del rojo de los vinos

no me dejes caer en la miseria absoluta de extrañarte

y desear como nada tu deseo

líbrame del mal de soñarte a todas horas

y dormida soñarte, igual, con tus puertas cerradas

tu silencio y tu olvido

perdona mis ofensas, el tormento alevoso de mi amor

concédeme tu luz y llévame al reino de tu cielo.


Cerrado a la tristeza

 

Cerrado a la tristeza

a la angustia, a la nostalgia de todo

a la melancolía

a la ruina de estar solos

Hoy no abrimos las puertas a la vida perra

hoy estamos de fiesta

alégrense los locos, los pobres de espíritu

los tristes, los presos de la ira

hoy no jugamos rudo

deponemos las armas, los azotes, las rosas con espinas

Hoy es un día común, es un viernes, como cualquier día

pero quiero reír

hoy puede amanecer a media noche

da igual si no anochece

tiene permiso el sol de quedarse a dormir.


La estación de los sueños

Sí para verme reflejada en tu deseo

convertida en caricia por tus manos

y tus dedos me esculpan

me modelen tus labios

me despierten  tus besos

sí para sentir que vivo

y es hermosa la vida que me aguarda

tengo

ese instante fugaz

casi inasible, que me ofreces

tengo tus ojos que me miran

tu calor que me envuelve como seda

tu voz

para esperar por ellos

si he de esperar noches eternas

semanas inconclusas

rotas en martes, o en jueves desahuciadas

espero

siempre habrá un viernes por llegar

a la estación de los sueños.


Recuento

Lo que ha quedado después de la batalla

es el aroma del sueño de los necios

la serena inquietud de la paloma

el filo imantado del acero

la desesperación del mar

la tibieza de las malas noticias

el ahogo de los peces en la arena

la ceguera en el abismo de la noche

el sueño inducido de los pájaros presos

el vuelo titubeante de las golondrinas

las flores que extraviaron su perfume

la ausencia del color

las huellas ahogadas por la lluvia

la fecha de caducidad del amor

las manos vencidas de los muertos

la tierra en las heridas

las cuencas vacías del destierro

el recuerdo perecedero

la elegía del cielo y el infierno

el olvido a mansalva de los vencedores

el ruido de la muerte por encargo

la sangre detenida del caído

el silencio

el vacío.

el olvido.


Cuenta regresiva

Cuando sientas un desconsuelo frío en el vientre

y en el pecho una caja vacía

respira

haz la cuenta regresiva

cien, noventa y nueve, noventa y ocho

y una lágrima caiga

vuelve a empezar

cien, noventa y nueve, noventa y ocho, noventa y siete

y se adhiera un sentimiento como ortiga a tu garganta

regresa

cien, noventa y nueve, noventa y ocho

y el alacrán del miedo resbale por tu espalda

vuelve a empezar

cien, noventa y nueve

hasta que logres quedar

vacío de dolor, de costilla a costilla

entonces, sólo entonces

puede ser que sonrías.


Dormir

Acompáñame a dormir

sólo quédate a mi lado

prometo no hablar

si quieres, si puedes hacerlo, abrázame

yo me encargaré del sueño

espera un poco, tal vez sólo un momento

hasta que sientas que mis músculos se vuelven de algodón y humo

y mi mente quede vacía

libre del dolor del pensamiento

cuando me sientas lejos

desvaído mi perfume en tu memoria

perdido en la niebla del olvido mi sabor

mi recuerdo en el sueño mas profundo

entonces

márchate.


Candados

Los silencios están llenos de candados

son puertas cerradas

de habitaciones oscuras, habitadas por fantasmas

o puertas que niegan el paso a la claridad

que ahogan un sueño de unicornios

una vida latente

pueden ser silencios ingenuos como niños felices

bañados del candor de la esperanza

bodegones sellados  que atesoran días plenos

iluminados días sin sobresaltos

latidos postergados para un mejor mañana

o silencios como sombras negras y blancas

viejas máscaras rotas y arrumbadas

silencios de cal y canto

del palacio amurallado por coartadas

resguardado por cerrojos de mentiras 

no hay silencio inocente

siempre sabe el silencio

por que calla.