Estamos

Un millón de letras después, estamos donde mismo, para iniciar un ciclo interminable. Un millón de pasos y de sueños perdidos, mucho antes de esbozarlos. Estamos, con el deber innato de abrir los ojos y respirar el día, pese al invierno y al verano, estamos, solos, temblorosos de esperanza y perdidos en la niebla dulce de las ilusiones.


Una gota

Solo una gota de dolor instalada en mi alma

inmensa y dura

como una espina de sal que rompe y rasga

solo una gota

definitiva y lenta

que traspasa la carne para volverse grito

una gota de tinta

tal vez

un esbozo de sombra.


El invierno que viene.

Es una tenue niebla en mi cabeza

pero enreda y confunde

desmemoria mis recuerdos y los bate

cuatrapea los días y las noches

desaparece el piso que me sostiene

me envuelve toda como gasa de mortaja

desmadeja mi alma y la acobarda

Es la niebla pesada del invierno que viene

que no se quede, ahora

que no se quede.


Ya no te digo amor, te digo el mundo.

De cuando eras bueno

me queda tu mirada de ahora

la mirada sola

la memoria del tacto

el ruido de tu voz que me traspasa

de cuando eras bueno

me queda hablarte del deseo y de la luna

de cuando eras bueno

me queda en las manos el tacto de tu pelo que siempre ha sido bueno

y sobre todo

me queda tu aliento

que siempre ha sido el mío.


Luna

En las redes brillantes de la luna

mis manos te buscan

la noche naufraga sin el abrazo nuestro

de lejos llega una suave canción.


Ahí

En el jardín de tus delicias

es donde está la vida mía

De tu boca

dame siempre de beber

y de mis lagos bebe.


Espera

Chagall

La luna se desviste en flores de luz

a través del cristal

En mi cama

desnudo, el deseo espera tu llegada.


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