Un acuse de recibo

Un acuse de recibo estaría bien, de los latidos de mi corazón, de la nostalgia, de la tristeza cabrona de todos los domingos, tal vez haga falta una pared que rebote mis envíos, o que sirva como lienzo para mis grafittis de odio, de sueños ahogados, de sueños despiertos. Tal vez pintaría en aerosol el sueño del viernes, cuando tenía que correr una maratón, y no encontraba mi ropa, corría desnuda y avergonzada. Desesperada busqué después mi vestidito azul plúmbago de gotitas blancas, que había perdido, el mismo vestido demasiado aniñado para mis once años, más aún para mis noventa y nueve. No lo encontré y sólo fué al despertar, cuando caí en cuenta que ese vestido llevaba puesto el día de mi onceavo cumpleaños, cuando me subí con un trozo de pastel en la bolsa y un ramo de rosas rojas en la mano, a un autobús en Guadalajara, para viajar sola hasta Hermosillo, el mismo vestidito que aquel viejo sin rostro me levantó para hurgar con su mano sucia, sudorosa y terriblemente ardiente, entre mis muslos.

Cómo quisiera un muro, un abrazo, un sueño tranquilo, o tal vez solo sea necesaria, una poca de desmemoria, un poco de olvido.

~ por miriadas en 29 Octubre 2007.

7 comentarios to “Un acuse de recibo”

  1. Un placer que compartas tu lienzo de grafittis y sueños, el color plúmbago de aquel tu vestido. Me gusta la espontaneidad y sencillez con la que tus palabras esculpen emociones tan diversas y la fuerza de las imágenes que recreas.

  2. Vamos a seguir por allí, por tiempo eterno…. aunque este roto… :) yooooooo…. la que te quiere así como estás…

  3. así como estás o estabas o vas a estar

  4. a ver…

  5. Se de esta historia… me paso a mi tambien, pero era un uniforme de preparatoria rojo, azul y café. Crei que lo habia olvidado hasta que me contaste tu, antes de escribir.

  6. Y gracias por compartir.

  7. Es mejor optar por el olvido, después de sacarlo. Es basura. Un abrazo.

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